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Ansiedad Social: un obstáculo de peso para el normal rendimiento laboral y académico

Dr. Enzo H. Cascardo &  Dr. Pablo E. Resnik   
CentroIMA Centro de Investigaciones Médicas en Ansiedad · Mayo 2006

 

Las limitaciones causadas por la Fobia Social son  severas y persistentes. Es muy frecuente el abandono de los estudios, ya sea a nivel secundario o universitario, y la evitación de trabajos que impliquen reuniones de equipo, compartir espacios comunes o liderar un grupo. En un estudio realizado por CentroIma sobre 128 casos, el 73% de los pacientes con este trastorno mostraron fracasos académicos y laborales graves o severos, debidos a los invalidantes niveles de ansiedad que experimentan en las relaciones interpersonales. Si a ellos se le suman los que reportaron un deterioro moderado en su actividad (25%), encontramos que el 98% presenta afectación de moderada a severa. Sólo el 2% de los pacientes con Fobia Social reportó deterioro leve o nulo de sus rendimientos.

Gráfico 1
Interferencia con la actividad


 

El Trastorno de Ansiedad Social (también llamado Fobia Social) se caracteriza por temor y ansiedad exagerados a ser objeto de juicios negativos y, por lo tanto, a enfrentar determinadas situaciones sociales, a la interacción con los demás o, simplemente, a ser observados. Expuestos a tales situaciones, los afectados suelen presentar ansiedad creciente, temblores, rubor, taquicardia, transpiración y dificultad para pensar, pudiendo llegar, con frecuencia a sufrir un verdadero ataque de pánico. Esta  sintomatología provoca un alto grado de interferencia en la vida cotidiana de quienes la padecen.

La Fobia Social suele comenzar en la niñez o en la adolescencia (si bien puede también iniciarse en adultos jóvenes) y afecta a un 12,1% de la población. Es más frecuente en el sexo femenino (71% de mujeres y 29% de hombres, en un estudio sobre 384 casos realizado por CentroIma en 2003). Si no se la trata de manera adecuada, evoluciona en forma crónica.

Impacto sobre el desempeño

Este trastorno comienza en la adolescencia o en la adultez temprana, períodos de la vida en los que resulta de capital importancia la satisfactoria inclusión en grupos o ámbitos socio-laborales. Es por ello que la intensa ansiedad y angustia en situaciones de desempeño social suele resultar especialmente perturbadora para los jóvenes, dificultando el normal desarrollo de su personalidad y sus potencialidades.

En un estudio citado más arriba, realizado en nuestra institución, el 98% de los pacientes con Fobia Social reportó un impacto moderado o severo sobre su calidad de vida y, en el mismo grupo, el 88% debió disminuir en forma significativa su  calidad laboral o interrumpir estudios secundarios o universitarios a causa de su sintomatología.

Con respecto al rendimiento académico, cabe destacar que muchos de los pacientes incapacitados para rendir un examen oral se encuentran en condiciones de obtener resultados satisfactorios en pruebas escritas, pero no existe en el país o en los establecimientos educativos legislación que contemple las limitaciones que causa esta patología para determinados rendimientos.

Actividades más frecuentemente afectadas, causantes de abandono o deterioro de la calidad de vida:

  • Imposibilidad de opinar o exponer en reuniones laborales.
  • Imposibilidad o dificultad de participar en trabajos de equipo.
  • Evitación de ascensos que impliquen mayor responsabilidad o mayor exigencia en la interacción con otros empleados.
  • Evitación de entrevistas laborales.
  • Aislamiento social en ámbitos escolares o universitarios.
  • Evitación de situaciones de examen.
  • Evitación de tareas docentes que obligan a exponer en público.
  • Evitación de eventos sociales de todo tipo.

El  92% de estos pacientes no recibía tratamiento o no recibía un tratamiento adecuado a la hora de sufrir las consecuencias de sus limitaciones.

Complicaciones

La Ansiedad Social se presenta asociada a otras patologías psíquicas en un 81 % de los casos. Estas resultan un elemento de peso a la hora de considerar las diversas causas de deterioro de la vida socio-laboral en estos pacientes.

 Veamos algunos números:

  • El 41,4% de estos pacientes presenta cuadros depresivos, muchas veces severos. Entre ellos, en el 64,2 % la Ansiedad Social fue el primer trastorno en aparecer, lo que refleja su importancia como desencadenante de trastornos anímicos secundarios.
  • El 39,6% presenta abuso de sustancias en forma reiterada, dato que reviste enorme importancia ya que gran parte de quienes padecen esta patología son jóvenes con alto grado de vulnerabilidad a desarrollar algún tipo de adicción. Numerosos estudios revelan que la Ansiedad Social suele preceder al abuso o dependencia del alcohol. La bebida es un recurso muy utilizado para aliviar las inhibiciones sociales, lo que puede conducir al hábito y a la adicción en personas muy afectadas.
  • El 32% de quienes padecen alcoholismo presenta Fobia Social, porcentaje casi tres veces más alto que el de la población general. Además, cerca del 65% de ellos reportó la ansiedad social como previa al desarrollo del alcoholismo, lo cual refuerza la idea de alcoholismo como producto, en muchos casos, de la Fobia Social.

Obstáculos para un tratamiento efectivo

  • Desinformación: los pacientes con fobia social demoran varios años en llegar a la consulta especializada (gráfico 2), a partir del inicio de su sintomatología. Esto se debe a que, en los primeros años de evolución, ya sea en la infancia o en la adolescencia, su retracción social es tomada, por el paciente mismo, sus familiares cercanos e incluso por el médico clínico o pediatra, como “un modo de ser”, más que como “un modo de estar” patológico que podría, por consiguiente, resultar modificable mediante un tratamiento adecuado y oportuno. La escasa información que maneja la población, y muchas veces los profesionales acerca de este trastorno y de su buena respuesta a tratamientos especialmente diseñados, colabora en que el índice de búsqueda de ayuda profesional se mantenga en valores muy bajos, a pesar de que existen herramientas de detección  (ver Cuadro1) y tratamiento altamente eficaces.

  • Herramientas terapéuticas inadecuadas: un buen porcentaje de quienes sí consultan es derivado a tratamientos psicoterapéuticos no adecuados para esta patología en particular. Se encuentra ampliamente documentado, por numerosos estudios a nivel internacional, que las fobias en general y la Fobia Social en particular presentan una respuesta significativamente mayor y mejor a tratamientos cognitivo-conductuales específicos, integrados con farmacoterapia cuando el caso lo requiere, que a las psicoterapias tradicionales.

  • Objetivos terapéuticos inadecuados: con elevada frecuencia estos pacientes son tratados por sus comorbilidades, es decir, patologías asociadas, sin tener en cuenta la patología principal
    que les dio origen . Así, es común que los tratamientos se enfoquen en los cuadros depresivos o de ansiedad general, así como de abuso de sustancias, quedando la Fobia Social sin tratar, lo que garantiza, al corto o mediano plazo, el fracaso de los esfuerzos realizados.

Conclusiones

La Fobia Social es una patología de elevada prevalencia en la población y es causa de un deterioro significativo en los rendimientos académicos y laborales.

Además, se asocia con elevada frecuencia a trastornos anímicos y adictivos y en alto porcentaje es un factor de importancia para el desarrollo de dichos trastornos. Si bien existen medios diagnósticos y terapéuticos eficaces, aún no son  instrumentados de manera significativa a nivel de la salud pública.

Gráfico 2
Tiempo transcurrido desde el inicio hasta la primera consulta diagnóstica

Cuestionario breve para detección de Ansiedad Social *

Conteste Sí o No a los siguientes enunciados:

  • Uno de mis peores miedos es sentirme avergonzado, tonto o torpe frente a los demás.
  • Evito muchas actividades y hablar con gente por temor a sentirme avergonzado
  • Casi siempre evito situaciones en las que la atención de los demás pueda recaer sobre mí.

  Este cuestionario ha mostrado, en un estudio con una muestra de 9.375 personas, una
sensibilidad del 89,5 %  en la detección del Trastorno de Ansiedad Social en la población
general, cuando las 3 respuestas son  “Sí”.

* (Modificado y adaptado de Timothy & Saeed, Social Anxiety Disorder: A Common, Underrecognized  Mental Disorder, 1999, Univ. of Illinois)

 

 

BIBLIOGRAFÍA
  • Bruce Timothy J. and Saeed Sy Atezaz,. Social Anxiety Disorder: A Common, Underrecognized     Mental Disorder, 1999; University of Illinois, College of Medicine at Peoria, Peoria, Illinois
  • Cascardo E, Resnik Pablo; Ansiedad Social y Adolescencia, una puerta abierta al abuso de sustancias; 2005, CentoIma; www.centroima.com.ar.
  • Cascardo EH, Resnik PE. Comorbidity Between Anxiety Disorders: Clinic Population Data in Buenos Aires City (Argentina) 25th. National Conference of Anxiety Disorders Association of America, Seattle. USA, Marzo de 2005.
  • Kessler RC, McGonagle DK, Zhao S, Nelson CB, Hughes M, Eshleman S, et al. Lifetime and 12-month prevalence of DSM-III-R psychiatric disorders in the United States. Results from the National Comorbidity Survey. Arch Gen Psychiatry 1994 51:8-19.
  • Schneier FR, Johnson J, Hornig CD, Liebowitz MR, Weissman MM. Social phobia: comorbidity and morbidity in an epidemiologic sample. Arch Gen Psychiatry 1992;49:282-8.
  • Stein M. y col Functional impact and health utility of anxiety disorders in Primary Care patients; Medical Care, 2005 43; 1164-1170.
  • Weiller E, Bisserbe JC, Boyer P, Lepine JP, Lecrubier Y. Social phobia in general health care: an unrecognized, undertreated, disabling disorder. Br J Psychiatry 1996;168:169-74.
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