Trastornos de Ansiedad

Adicciones Comportamentales

Adicción al uso de Internet

"Desde las primeras horas de la mañana, en el trabajo, en un cybercafé, en casa desayunando o con mi teléfono celular mientras viajo hacia algún lugar, no puedo evitar revisar todas mis casillas de mail, entrar a mi facebook a ver si tengo alguna notificación, revisar el inicio para saber si alguien cambió su estado civil, subió fotos o videos y, por supuesto, saber si alguien solicitó mi amistad. Otro punto importante: conocer qué “están pensando”  mis “amigos”, ya que es lo primero que aparece en la página de inicio del facebook. Luego de usar más de 40 minutos de mi mañana (que pasaron sin darme cuenta), me doy una vuelta por Twitter, a ver qué esta haciendo la gente a la que sigo, y qué comentarios dejaron. Después de casi una hora, ya estoy lista para comenzar mi día”…

….”Estoy muy preocupada por mi hijo mayor… se pasa muchas horas encerrado en su cuarto…¡jugando a esos juegos que se ofrecen en internet!.. hace meses que no rinde una materia en la facultad, ya no ve a sus amigos y, además, desde que perdió su trabajo no se ha interesado por conseguir otro…¿Qué puedo hacer?...

A diario escuchamos relatos como éstos en nuestros consultorios.

Existen diversos tipos de adicciones comportamentales relacionadas directamente con la necesidad obsesiva de estar conectados a internet. La adicción a las pantallas incluye también los videojuegos, el teléfono móvil e internet en sus diversas modalidades (juegos en línea, cibersexo y redes sociales).

Videojuegos

Hablamos de adicción cuando el videojuego se convierte en el centro de los pensamientos de la persona, quien deja de lado las actividades rutinarias o gratificantes que antes realizaba, ve afectado su patrón de sueño y se aísla en lo familiar y social.

Teléfono móvil

Se puede hablar de dependencia del móvil cuando una persona se aísla del entorno, tiene dificultades para interaccionar «cara a cara», pierde el control sobre el uso del móvil y el tiempo dedicado, y continúa con la conducta a pesar de las consecuencias negativas (laborales, familiares, económicas, etc.).

Internet

La internet es un instrumento que, utilizado en exceso, puede llevar a una persona a desarrollar alguna de las siguientes adicciones comportamentales:

  • Juegos en línea. Son juegos de rol, descendientes del juego Dragones y Mazmorras. Para poder participar es necesaria una suscripción mensual. Gente de todo el mundo participa de forma masiva en esta modalidad de juegos en grupo. Se crea un personaje virtual (avatar) que va evolucionando con el objetivo de superar niveles. Las características del juego lo hacen muy atractivo y esto favorece que los jugadores sean persistentes y puedan desarrollar una conducta adictiva. Por otro lado, la sensación de interacción (virtual, en realidad) lleva al aislamiento del entorno real. En los adolescentes puede ser motivo de ausentismo escolar.
  • Cibersexo. Búsqueda excesiva y descontrolada de actividad sexual sin contacto físico. La excitación sexual se obtiene mediante la creación de fantasías que se producen a través de imágenes, mensajes de texto, cámara web, etc.
  • Redes sociales. Pérdida de control sobre el tiempo dedicado a la conexión a redes sociales. La actividad se convierte en el centro de los pensamientos, afecta a las relaciones familiares y sociales, al rendimiento laboral o académico, etc.

La adicción a Internet forma parte de las llamadas 'nuevas adicciones sin droga' o adicciones comportamentales. Si bien no es una patología aceptada oficialmente por los organismos sanitarios, es una realidad incuestionable. Es una adicción real, frecuente, preocupante y globalizada. Sobre todo en jóvenes varones con los problemas típicos de la adolescencia, personalidades introvertidas, u otros trastornos como el trastorno atencional, depresión, etc. Según diversos estudios, afectaría a un 8 a 10% de los usuarios habituales de internet. 

El patrón típico de un adicto a internet es el siguiente: personas jóvenes, que viven en zonas urbanas, con conocimientos de inglés y manejo de computadoras, de profesión liberal y de clase media o media-alta.

El abuso afecta la salud física (posturas, visión) y psíquica (obsesividad, ansiedad, abstinencia). Se da la curiosa circunstancia de que existen muchas páginas web para su detección, prevención y tratamiento. Sin embargo, en la asistencia sanitaria común es difícil detectarlo, ya que las personas afectadas no suelen aceptar su problema, y menos aun sentirse enfermas y los familiares que se percatan no saben qué hacer.

Estar permanentemente expuesto a un exceso de conexión provoca fatiga (que disminuye la capacidad de resolver problemas), ansiedad y pérdida de memoria y de atención.

Estas conductas no sólo afectan las relaciones personales sino que, además, perjudican el rendimiento general, con severa dificultad en la concentración en las tareas concretas y reales. Las actividades cotidianas se ven afectadas o interrumpidas por las alertas de mensajes de textos, mails o avisos de redes sociales. Hay compulsión por leer correos y angustia o ansiedad frente a la posibilidad de perder un mensaje “importante”. Se crea el hábito de hacer varias cosas al mismo tiempo y disminuye la capacidad de disfrute, la productividad y la eficiencia.

Esta tendencia multitasking  puede provocar agotamiento frente a tareas cotidianas, desde quehaceres domésticos hasta obligaciones laborales. No se discrimina cuál tarea es prioritaria, dificultando así el poder realizarlas de manera adecuada.

En personas ansiosas esta habilidad de hacer todo al mismo tiempo puede estar encubriendo exigencias desmesuradas de rendimiento, incapacidad de delegar, expectativas perfeccionistas o rigidez cognitiva (“las cosas deberían hacerse de tal manera” “si lo hago yo es mejor”) que aumentan el estrés y predisponen a sufrir crisis de ansiedad.

El trastorno por adicción a los juegos en internet, en particular, ha sido recomendado para su inclusión en el próximo manual de clasificación de los trastornos mentales (DSM-5).

Si usted presenta varios de estos ítems, es probable que está padeciendo este trastorno:

  • Preocupación por los juegos en Internet.
  • Los síntomas de abstinencia cuando se le impide navegar por internet.
  • Tolerancia: necesidad de pasar cada vez más tiempo dedicado a juegos en Internet.
  • Infructuosos intentos de controlar la utilización de juegos en Internet.
  • Uso excesivo y continuado de Internet a pesar del conocimiento de los problemas psicosociales negativos que puede producir.
  • Pérdida de intereses, entretenimientos previos, como resultado de, o con la excepción del uso de juegos en Internet.
  • Utilización de juegos de azar en Internet para escapar o aliviar una alteración del estado de ánimo.
  • Ha engañado a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas con respecto a la cantidad de tiempo pasado jugando en Internet.
  • Ha arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, laborales, académicas o profesionales debido al uso del juego en Internet.

Tratamiento

Para poder manejar estas situaciones que generan ansiedad, angustia, estrés, compulsiones, se ofrece a los pacientes  un tratamiento basado en la Terapia Cognitivo Conductual, que identifica las ideas erróneas y conductas no deseadas para así poder modificarlas. Es un enfoque focalizado en el problema actual, de duración breve. Brinda a los pacientes herramientas y estrategias para lograr control sobre sus síntomas y en corto plazo erradicarlos. A veces es necesario utilizar medicamentos como tratamiento complementario a la terapia, controlados rigurosamente por un médico psiquiatra. 

Es aconsejable pensar en la utilidad de organizar prioridades personales y laborales para realizar una tarea por vez, discriminando las mismas de acuerdo a su importancia y prioridad para poder disminuir el estrés, controlar la ansiedad y mejorar la calidad de vida.

No se quiere señalar acá que, por ejemplo, esta mal chequear nuestros mails, ni revisar mensajes de texto, ni dejar de utilizar las redes sociales, que han servido para acercar a tanta gente y para reencontrar personas, pero sí debemos hacerlo en forma moderada, sin que genere ansiedad o se interponga con tareas que requieran concentración.

Es obvio que hoy en día el uso de la tecnología y la información es indispensable, pero debemos aprender a manejarla racionalmente, estableciendo prioridades, para así lograr que nosotros las manejemos y no que ellas nos manejen a nosotros.

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