Si no tuvieras miedo ¿Qué harías?: Ansiedad Social: el miedo a las personas

Ansiedad Social: el miedo a las personas (adelanto del libro Vivir a Mil, de Pablo Resnik)

La ansiedad social, en comparación con otras fobias, carga con una dificultad primaria y de enorme peso: el objeto fobígeno son las personas mismas, o diversos modos de interacción con ellas, y estas se encuentran por todos lados. Para ver con más claridad la importancia de este punto podemos compararlo, a modo de ejemplo, con la fobia específica a las víboras. En este último caso podremos llevar una vida bastante tranquila, en lo que a la fobia respecta, siempre y cuando evitemos caminar por zonas montañosas, selvas húmedas y áridos desiertos. Pero sustraernos de la inter-relación social es mucho más difícil, casi imposible, en realidad. Muy por el contrario, necesitamos relacionarnos a cada paso que damos, sobre todo si tenemos en cuenta que este tipo de ansiedad, también conocida como fobia social, no sólo nos afecta en ámbitos sociales o laborales, como podría suponerse. El temor a comunicarnos, a ser juzgados, a dar una opinión personal o a encontrarnos con la mirada de otros nos suele suceder también en casa, con nuestros padres, hermanos y amigos. Aun en nuestros ámbitos más íntimos podemos sufrir una de esas fuertes crisis de ansiedad con taquicardia, palpitaciones, transpiración, temblor, sensación de desmayo, angustia o miedo, que nos asaltan en determinadas situaciones de interacción social. Por fortuna existen tratamientos específicos, dentro de las terapias cognitivo conductual (TCC), de probada eficacia tanto en abordajes individuales como grupales.
Para más información podés consultarnos al 4805-2731
www.centroima.com.ar

Por | 2019-03-07T09:53:27+00:00 7 de marzo de 2019|

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